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Vinoble 2016

Las jacarandas de la Alameda Vieja de Jerez han perdido ya casi la totalidad de sus llamativas flores azulonas que, como siempre, han decorado el marco incomparable del Salón Vinoble, que ya echó el cierre de su décima edición.

Al margen de los resultados del salón y de las evidentes mejoras que precisa para su consolidación y para el afianzamiento de la gran marca que aún hoy es Vinoble, traslado unas reflexiones sobre el Jerez y lo que desde González Byass hemos llamado la #SherryRevolution.

No sé si habrán sido todos o alguno se habrá despistado, pero la gran marea que mueve hoy el mundo del Jerez se ha dejado ver por el patio de San Fernando, la Mezquita o el Molino, en ese ir y venir de copas, notas de cata y botellas.

Jerez ha sido el gran protagonista, es uno de los invitados del trio mágico de generosos, licorosos y dulces naturales, y casi está obligado a lucir como el que más. Las bodegas han volcado sus esfuerzos para mostrar novedades o regodearse en sus glorias más consideradas.

Pero Jerez también ha triunfado en la expectación de las sesiones de catas que se colapsaban de entusiastas ávidos de seguir aupando a Jerez a la cumbre vinícola. Importantes cuestiones a debate que da la sensación que son la punta de lanza de “algo grande “. Sin duda todos los vientos nos llegan por la popa, y es el momento de aprovecharlos, es el Momento de Jerez.

La tierra ha reivindicado de manera efusiva su espacio en la presente edición. Enólogos jóvenes que comienzan a construir grandes vinos desde el campo, nuevas o recuperadas varietales que buscan su sitio, misterios que continúan sin desvelarse, y siempre, y a la postre, el gran legado de estos Vinos que son Joyas.

La Alta Gastronomía, en este caso de la provincia, ha puesto también su imprescindible grano de arena como el máximo valedor de nuestros vinos. En sus manos dejan los enólogos, convertidos en toreros , sus trabajos “en suerte”. Ellos tienen que lucirlos junto a las inmejorables materias primas que nos brinda “la Gran Despensa del Sur que es Cádiz “.

Pero no sólo en los Jardines del Alcazar, también en  la ciudad se ha respirado Vinoble durante la hora del almuerzo, y cómo no, la Restauración Jerezana ha estado más que a la altura, ofreciendo a los visitantes, muchos de ellos acreditación al cuello, lo mejor de cada casa.

A destacar la Cata de Clausura que, si bien no estuvo anunciada por ser cuasi una sorpresa, puso a Jerez de nuevo en su sitio, como uno de los  Grandes Vinos del Mundo, algo obvio pero que conviene recordar, máxime en citas como esta.

En resumen, dos años de trabajo y de esfuerzo compartido, para que la próxima edición Jerez vuelva a ser el Rey indiscutible desde la cumbre.

 

Por José Argudo

Marketing Manager de González Byass

 

Un copa de Jerez por Cervantes y Shakespeare

“Si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería, abjurar de toda bebida insípida y dedicarse al vino de Jerez”.

William Shakespeare

¡Me cuesta pensar lo que costaría hoy que una “celebrity” del calado histórico del gran dramaturgo y poeta inglés pronunciara esta maravillosa y rotunda afirmación!

Pero, es que no sólo contribuyó a la expansión del vino de Jerez el también actor inglés; Don Miguel de Cervantes Saavedra, máximo exponente de la Literatura Española, y autor de la Obra Universal “Don Quijote de La Mancha”, también se refiere a los vinos generosos en su libro “Los Trabajos de Persiles y Segismunda”:

“Fueronse con esto al hospedaje; volvieron a colmarse las mesas de manjares; llenaronse de regocijo los pechos, porque se llenaron las tazas de generosos vinos: que, cuando se trasiegan por la mar de un cabo a otro, se mejoran de manera, que no hay nectar que se les iguale“.

En concreto alude a los intrépidos Vinos de “Ida y Vuelta”, que en Jerez eran las botas que, prodigiosamente estivadas en los navíos que fondeaban en la Bahía de Cádiz, viajaban a tierras lejanas en largas travesías. La mar, las condiciones climáticas y el incesante vaivén mejoraban estos Vinos hasta convertirlos en Joyas Enológicas que multiplicaban su precio en el mercado a su regreso.

En los Archivos Históricos de González Byass se conservan Inventarios de 1838 con apuntes de “Vinos en Viaje de Ida y Vuelta”.

Una vez más, el hilo de la Historia y en este caso de la Literatura con mayúsculas, nos conduce a Jerez, al Vino que hace Historia, que tiene Alma y que hoy levanta la copa para conmemorar el Cuatrocientos Aniversario de la Muerte de Cervantes y Shakespeare. ¡Va por ellos!

 

José Argudo

Marketing Manager de González Byass

“La gastronomía marca la ‘ruta’…”, por José Argudo

Recuerdo las paradas, casi obligadas, que mi padre hacía y hace aún, en “ruta” del campo de Gibraltar a su Jerez natal. El “bocata” de lomo de Venta “Pinto”, si eligió la N-IV, o las tagarninas “esparragás” de “Pizarro” o los huevos con papas de la Venta “El Frenazo”, si el camino transcurría por la Ruta del Toro. Y es que, a pesar de las magnificas autovias de hoy, la buena cocina sigue marcando la “ruta”.

Les propongo un paseo gastronómico por la provincia de Cádiz!

Para comenzar en una mañana fría de invierno un desayuno de los que recomiendan los nutricionistas más ilustres, pan moreno de horno de leña con aceite de oliva y chacinas de la sierra. Aquí, cada cual tiene sus preferencias y son muchas las ventas que ofrecen este manjar matutino.

Nos ponemos en ruta hacia la Sierra con el firme propósito de culminar la jornada gastronómica en el mar.

El campo, a pesar del intenso frío, está espectacular, vivo y verde ofrece muchas posibilidades para acompañar el plato de hoy; la berza con todos sus avios. Un merecido reconocimiento a este potaje que reúne lo mejor de la tierra; legumbres, verduras y carne, sin olvidar los ingredientes intangibles de la sabiduría y el cariño, fundamentales en toda cocina.

La Campiña de Jerez esconde algunos lugares donde la berza alcanza “el summum” pero, afortunadamente, nuestro cocido está presente en muchos establecimientos y sobre todo en las casas que a media mañana inundan de mágico aroma los callejones de los pueblos blancos.

Para el momento dulce, les propongo llegar a Medina, 3000 años de historia, declarada Bien de Interés Cultural, su repostería es de parada obligada, tortas pardas o alfajores excepcionales. Desde lo alto de Medina, divisamos la sierra, si el día está claro, vemos a lo lejos la costa de Cádiz y pueblos hermanos como Vejer o Alcalá en los que las propuestas gastronómicas son tantas que darían para un tratado. Sin olvidar el extremo meridional, Tarifa y la bahía de Algeciras con sus influencias culinarias africanas tan singulares.

El mar nos llama y ponemos rumbo al sur para adentrarnos en Cádiz donde la gastronomía es hacedora de cultura y la tapa la reina. Pescados fritos, ostiones y erizos nos inundan el paladar de mar y ponen, junto a una copa de fino bien fría, el broche a la “ruta” que hoy, no ha marcado el mapa de carreteras, si no la cocina más auténtica.

 

José Argudo es Marketing Manager de Bodegas Tio Pepe.